
El Consejo Dominicano de Unidad Evangélica sugirió a la Asamblea Revisora de la Constitución que sean separadas las elecciones presidenciales de las congresuales y municipales.
De igual manera, el concilio evangélico pidió a los asambleístas acortar el período de transición a no más de 45 días y reiteró su posición de "pro-vida", por lo que sostiene que el aborto no debe ser despenalizado.
A continuación el texto completo de la declaración de los evangélicos a la Asamblea Nacional:
El momento histórico que estamos viviendo en la República Dominicana es muy favorable para unificar las elecciones nacionales con el propósito que sean celebradas en un mismo año. Sin embargo, esta unificación debe tomar en cuenta las conquistas electorales que ha alcanzado la ciudadanía para elegir sus síndicos, regidores y legisladores.
En este sentido, sugerimos a la Asamblea Revisora de la Constitución que la elección del presidente y el vicepresidente de la República sean efectuadas un mismo día, y que la elección de los síndicos, regidores y congresistas, sean celebradas otro día, con por lo menos tres meses de anticipación a las elecciones presidenciales.
Disponer la elección de todas las autoridades nacionales en un mismo día sería volver al “arrastre”, un vicio del sistema electoral nuestro que fue muy combatido en el pasado, pero que fue superado en la modificación constitucional del 1994. Esta modalidad fomenta el parasitismo político y el clientelismo, y le quita visión al votante local para escoger con mayor discernimiento a los representantes de su comunidad.
La revisión a la Constitución debe apuntar al fortalecimiento del gobierno municipal y a la gestión provincial de los legisladores. Volver al “arrastre” sería debilitar el poder local y debilitar también los niveles de empoderamiento de los ciudadanos para involucrarse en los problemas de su comunidad y así propiciar su progreso y bienestar. Por tanto, volver a esa modalidad constituye un lamentable retroceso.
Las elecciones nacionales en un mismo día favorecen el presidencialismo, mientras que las elecciones separadas le permiten al elector identificar con mayor propiedad las ofertas electorales de su preferencia; incluso, facilitan la fragmentación del voto. Esto se aprecia claramente en elecciones de medio término, en las se da con frecuencia cada vez mayor el hecho de que un partido gana la senaduría y otro gana la sindicatura. Esto nos habla claramente de que el ciudadano con las elecciones separadas tiene una mejor lectura de la oferta electoral y de la gestión que desempeña cada funcionario electo en su comunidad.
SOLO 45 DIAS PARA EL PERIODO DE TRASPASO DE MANDO
Por otra parte, consideramos oportuno revisar el largo, tedioso y muy abusado período de 90 días para entregarles a las autoridades presidenciales, municipales y legislativas que resultan ganadoras en nuestras elecciones nacionales. Creemos que para un cambio de autoridades, 45 días son más que suficientes. Esto contribuiría con un trámite de mando mas ágil y transparente y nos ahorraría esa desidia burocrática en que cae la administración pública durante el periodo de transición.
Históricamente, este ha sido un tiempo utilizado por las autoridades salientes para la depredación y el peculado, por lo que pedimos también una reglamentación especial que evite este estado de crisis y malestar en que cae la administración pública, donde cada quien sólo está atento a llevarse la mayor tajada de los bienes públicos. Creemos que la Asamblea Revisora de la Constitución debe ponerle atención a este aspecto.
EL ARTICULO 30 S0BRE EL ABORTO
Reiteramos que el artículo 30 de la Constitución debe permanecer sin modificaciones. Creemos que el primer y mayor derecho es la vida. Si la integridad de la vida humana no es respetada sobre cualquier condición, entonces no se puede hablar de derechos.
Como creyentes que somos respetamos y valoramos la vida y tenemos el compromiso sagrado de promover la vida en todas sus dimensiones y aspectos. Tenemos fe de que la Asamblea Revisora de la Constitución mantendrá este artículo inalterable. No se trata de un fanatismo religioso, como muchos han querido insinuar, nuestra posición es coherente con las revelaciones científicas que demuestran que la práctica del aborto es atentatoria contra la vida de seres inocente.
Legalizar el aborto es justificar el infanticidio; daría lugar al asesinato de niños en los úteros con total impunidad y por cualquier razón que parezca conveniente. Consideramos que en el caso de que se presentara una situación especial en la que uno de los dos (madre e hijo) corre riesgo, la familia y el médico tomarán la decisión sin que esto tenga que estar contenido en la Constitución como hasta ahora ha estado ocurriendo.
En el caso específico de un bebé concebido como consecuencia de un incesto y/o violación, el aborto es la forma más segura de garantizar que el ejecutor no sea descubierto y continúe abusando de ésta y otras víctimas, sin que nadie haga justicia por ellas. Más aún forzar a la víctima de incesto a abortar la criatura no borrará el acto; todo lo contrario, causará daños físicos y emocionales durante toda la vida. El niño concebido a causa de un incesto o violación no merece la pena de muerte; es el ejecutor quien merece ser castigado.
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